De una banqueta a un colectivo.
Empezamos como muchas cosas buenas empiezan en Mérida: con calor, con gente cansada y con la sospecha de que sí se podía hacer algo. Grace Carrillo convocó la primera reunión en 2022. Eran ocho personas. Salieron con un plan para limpiar un parque.
Cuatro años después, ese parque tiene árboles que dan sombra real. Y el colectivo se volvió eso: gente que aparece, se queda y vuelve.
No tenemos oficina. Tenemos cuadras. No tenemos junta directiva con corbata. Tenemos asambleas con sillas plegables. Y eso es exactamente como queremos que siga siendo.